viernes, 16 de enero de 2009

EL SUELO AGRICOLA


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Suelos

Es irónico que un país entre en guerra
por defender un sólo centímetro de sus fronteras,
mientras anualmente acepta perder
una gran parte de su suelo
por la dañina erosión.


Irene Sommer Cervantes y
Silke Cram Heydrich

¿Qué funciones desempeña el suelo?

El suelo cumple múltiples funciones dentro de los procesos naturales. En primer término, sustenta y regula muchos procesos bióticos, tal como brindar a las plantas los nutrimentos minerales y el agua para producir su biomasa, misma que representa la fuente de nutrición primaria de la cadena trófica. Es también una interfase, es decir, una zona de interacción en la que se controlan muchos flujos y ciclos de sustancias. Debido a su porosidad y permeabilidad, cumple también la función de redistribuir el agua de lluvia entre varios flujos hidrológicos y, así, transforma la precipitación en infiltración, escorrentía, flujos subsuperficiales o recarga de acuíferos. A lo largo de estos procesos, generalmente se modifica la composición química del agua.

En síntesis, el suelo funciona como fuente, filtro y trampa de materiales y energía mediante sus interacciones con la atmósfera, la biósfera, la hidrósfera y la litósfera. Muchas veces se le ha conceptuado como la piel de la tierra a través de la cual se lleva a cabo un intercambio continuo y modulado de sustancias y energía con los ambientes circundantes.

Todos estos procesos no son unilaterales ya que a su vez determinan la presencia y grado de expresión de las propiedades y características del suelo y se realizan a diferentes magnitudes e intensidades, dependiendo de las condiciones prevalecientes en la región particular en que se lleven a cabo. A estas acciones retroactivas se les designa procesos formadores del suelo.


¿Cómo se forma un suelo?

Los procesos de formación de un suelo pueden llegar a ser muy complejos y se les designa con nombres a veces complicados, sin embargo, y en un sentido estrictamente ilustrativo, los podemos resumir agrupándolos en tres grandes categorías: procesos de descomposición, procesos de migración y procesos de acumulación (ver figura 1).

Tanto los materiales orgánicos como los minerales que constituyen la fase sólida del suelo están sujetos a transformaciones continuas debidas, en su mayor parte, a las condiciones imperantes de humedad y temperatura. Si ambas variables son altas, se favorece la descomposición y los productos de la misma pueden seguir diferentes rutas:

n Quedarse en el mismo sitio y reaccionar con otros subproductos (resíntesis, formación de complejos o quelatos). Un ejemplo importante es la formación de minerales secundarios como las arcillas.

n Ser eliminados del sistema por: a) absorción por parte de las plantas o microorganismos (nutrimentos); b) pasar a una fase gaseosa y dispersarse en la atmósfera (co2 y n2); c) ser arrastrados por un exceso de agua de drenaje. El agua puede disolver, poner en suspensión o arrastrar parte de los componentes del suelo, especialmente los más ligeros, para luego depositarlos en acuíferos u otras fuentes de agua. Los materiales pueden también ser transportados lejos de la superficie del suelo en que se originaron por el aire o el agua (procesos erosivos).

n Sufrir una migración parcial. En este caso el agua excedente (de drenaje) no es suficientemente abundante para eliminar los componentes, de manera que sólo los arrastra localmente dentro del suelo y los va acumulando a una profundidad relativamente constante. Esto se lleva a cabo preferentemente sobre sustancias que se solubilizan fácilmente o partículas muy pequeñas como las arcillas. Con el tiempo se forman capas (llamadas horizontes) en las que predominan los materiales arrastrados, estas capas sirven muchas veces como evidencia para clasificar un suelo y, por lo mismo, son denominadas horizontes de diagnóstico. Algunos ejemplos son las capas de acumulación de carbonatos, de sales solubles o de arcillas.

Los procesos de acumulación se presentan a diferentes profundidades. En el caso de los materiales inorgánicos o complejos orgánico-minerales, constituyen los horizontes de diagnóstico anteriormente señalados. Los materiales orgánicos poco descompuestos se encuentran en la superficie del suelo y son la expresión de que existe algún factor limitante para que su descomposición se efectúe. Estas limitantes se refieren particularmente a una disponibilidad deficiente de humedad, temperatura u oxígeno o a un exceso de humedad. Al conjunto de capas u horizontes se le denomina perfil de suelo.

Los procesos de formación están gobernados por uno o varios factores que actúan sincrónicamente y a los que se agrupa en las siguientes categorías: materiales de origen, vegetación (organismos), clima, relieve y tiempo.


¿Cómo definir un suelo?

Para poder entender el funcionamiento del suelo, considerando que se trata de un sistema muy complejo, su estudio debe abordarse desde varios puntos de vista: 1) como componente de un sistema natural; 2) como un producto natural ; y 3) como un recurso natural explotado para el desarrollo económico.
Dentro de este último aspecto hay múltiples posibilidades de utilización; algunas de las más importantes son: el suelo es la base de la producción agropecuaria, constituye el sustrato donde se asientan construcciones y vías de transporte y está considerado (aunque sin mucho sustento científico) como un excelente medio de tratamiento para todo tipo de desechos y basura.

Dada la multiplicidad de funciones que reúne el suelo, tanto como componente natural como por su valor como recurso útil para la humanidad, es difícil construir una definición de suelo que se adapte a todos estos puntos de vista. Las primeras definiciones de suelo hacían énfasis en su utilidad para las actividades agropecuarias, aunque paulatinamente fueron incorporando conceptos concernientes a su función como parte de la naturaleza.

Partiendo de lo anterior, el suelo se conceptúa como un cuerpo natural con un desarrollo constante en espacio y tiempo, situado en la corteza terrestre, constituido por una fase líquida (solución del suelo), una gaseosa y una sólida (materiales minerales y orgánicos); que sustenta vegetación y que se forma por la interacción continua y simultánea del material a partir del cual se origina, del clima imperante, del tipo de vegetación (incluida la fauna) propia de la región y las condiciones particulares del relieve.

Las definiciones más actualizadas adoptan una visión más general: consideran al suelo como “un sistema complejo, polifuncional, abierto, polifacético y estructural desarrollado en la superficie de la litósfera” (Arnold et al, 1990).


¿Es un recurso renovable?

Muchas veces se piensa que el suelo se recupera rápida y fácilmente de todo impacto causado por agentes externos, sin embargo esto no es del todo cierto, hay ciertas características que cambian muy fácilmente y por tanto no afectan las funciones generales del mismo (de hecho las prácticas agrícolas más generalizadas se basan en la manipulación de estas características, tales como disponibilidad de nutrimentos, de agua y de aire); sin embargo, aquellas características que son más estables y que han requerido más tiempo para desarrollarse, son de muy difícil recuperación en caso de modificaciones (composición mineral del suelo y tamaño de partícula).

Las características menos variables del suelo requieren de miles de años para formarse; mientras que, una vez formadas, las características más variables para ese mismo suelo pueden modificarse en un lapso de meses o incluso en un solo día. El suelo se considera como un recurso renovable pero a muy largo plazo.


Suelos de México

Ya que los suelos son difíciles de catalogar dada su extrema variabilidad, existen en el mundo una multitud de sistemas de clasificación de los mismos. En muchas ocasiones las clasificaciones se adecuan a las expectativas y utilidad que representan para cada nación en particular, por lo que es difícil establecer equivalencias entre las mismas. Sin embargo, la fao, en colaboración con la unesco, (1970) propuso un sistema suficientemente sencillo que puede ser aplicado por cualquier nación, sin importar el grado de profundidad en que se hubieran estudiado sus suelos.

Este sistema fue adoptado por México a través del inegi y, con una serie de adaptaciones, sirvió de base para establecer el inventario de suelos nacionales. Recientemente, el Instituto de Geografía de la unam publicó el Atlas nacional de México, con el que se actualiza parte de la información originalmente generada por el inegi y que en este trabajo es utilizada como fuente para establecer los tipos de suelo en el país y la extensión aproximada que ocupan, tanto nacionalmente como por región climática.

Ya que el clima es uno de los factores que ejercen una influencia más notable sobre el desarrollo de los suelos, se optó por referirlos a las 11 regiones climáticas nacionales reportadas por el Instituto de Geografía (1991. Ver figura 2).

Cabe mencionar que, dado que nuestro objetivo es dar un panorama general de este tema en poco espacio, las generalizaciones aquí planteadas difícilmente resultarán válidas al ser aplicadas a casos particulares.


Región i. Noroeste

Abarca la costa oeste de la península de Baja California, el clima dominante es muy árido (bw) con temperaturas que varían de semicálidas a templadas y el régimen de lluvias es de invierno. Representa un 2% del territorio nacional. Los suelos dominantes son:

n Regosoles (49%). Suelos profundos, bien drenados que se forman a partir de materiales no consolidados. Las características que los diferencian de otros suelos aún no se desarrollan y pueden convertirse, al paso del tiempo, en otros tipos de suelo. Al interior de esta región su limitado desarrollo se debe a sequías prolongadas. Se ubican en muy diversas posiciones topográficas, en caso de que se presenten sobre laderas son susceptibles de erosionarse fácilmente. El aprovechamiento agrícola en este tipo de suelos es muy limitado, pero su conservación muchas veces redunda en una eficiente recarga de acuíferos.

n Calcisoles (34%) (Antes xerosoles y yermosoles; fao, 1970). Suelos propios de zonas áridas y semiáridas en donde la deficiencia de humedad impide el lavado de sustancias solubles (como sales y carbonatos). Esta limitante impide que se desarrollen suelos profundos y hace que los aportes de materiales orgánicos sean mínimos. Presentan acumulaciones, en mayor o menor grado, de carbonatos, especialmente de calcio en su perfil. El potencial agrícola de estos suelos puede llegar a ser alto si se cuenta con infraestructura de riego; aunque en este caso, se potencia su susceptibilidad a la salinización y encostramiento superficial, dado que el arrastre de sales se presenta preferentemente hacia la superficie del suelo por los altos índices de evaporación. También se usan para pastoreo extensivo.

En esta región encontramos como componentes edáficos de menor importancia los leptosoles (10%) (ver región II) y los Solonchak (7%) (ver región III), mismos que se describirán en la región climática en donde resulten más relevantes.


Región ii. Golfo de California

Ocupa la costa oriental de la península de Baja California y la parte central de la misma, Sonora (salvo el extremo sur) y la parte suroeste de Chihuahua. El clima dominante es muy árido con temperaturas de muy cálidas a templadas. El régimen de lluvias es intermedio. Tierra adentro, el clima se torna más húmedo, del tipo árido a semiárido y en las tierras altas llega a ser subhúmedo, con temperaturas que van de muy cálidas a semicálidas y a templadas. El régimen pluvial es intermedio. Comprende el 14% de la superficie nacional.

n Regosoles. Los suelos dominantes resultan ser, de nuevo, los regosoles (ver región i ) ocupando un 39% de esta región.

n Calcisoles. Ocupan un 24% de la región (ver región i).

n Leptosoles (23%). Los leptosoles (anteriormente litosoles y rendzinas; fao, 1970). Son suelos que, al igual que los anteriores, son muy someros y pedregosos, de poco desarrollo y con pocas características particulares; pero en este caso su formación se lleva a cabo sobre rocas consolidadas y su ubicación topográfica se asocia a las zonas montañosas, por lo que son altamente susceptibles a la erosión. Se les puede encontrar bajo muy diversas condiciones climáticas. Su potencial agrícola es limitado; para preservarlos de la erosión es preferible conservarlos bajo vegetación natural. También son utilizados para pastoreo extensivo.

Las unidades de suelos presentes en menor proporción en esta región son feozems 5% (ver región iii), vertisoles 3% (ver región iii), cambisoles 2% (ver región ix), solonchaks 2% (ver región iii), luvisoles 2% (ver región vii).


Región iii Pacífico central

Comprende la parte sur de Sonora, el estado de Sinaloa, el extremo suroeste de Chihuahua, el estado de Nayarit y el borde oeste de Durango. En la planicie costera, el clima varía de muy árido a semiárido. Tierra adentro, en cuanto a temperatura, es cálido. Hacia la sierra se vuelve subhúmedo con temperaturas semicálidas o templadas. El régimen de lluvias es de verano. El porcentaje cubierto por esta región es del 8% del país.

Los suelos dominantes en esta región corresponden a
regosoles 33% (ver región i), leptosoles 14% (ver región ii).

n Feozems 14%. Son suelos en los que se observa la influencia de climas más húmedos. Se forman sobre materiales no consolidados de reacción alcalina. Son relativamente profundos con un desarrollo medio (parte de las arcillas han sido eliminadas de la parte superior del suelo y se han acumulado a cierta profundidad, horizonte b), ya no presentan acumulaciones de calcio en el perfil; los aportes de materia orgánica son mayores que en los casos anteriores y le imprimen un color oscuro a la capa superficial del suelo, además de hacerla suave y esponjosa. La humedad no llega a ser excesiva, evitándose el arrastre y la pérdida de nutrimentos debido al drenaje, por lo que su potencial agrícola es alto. Se utilizan intensivamente para la producción de granos y hortalizas, en muchas ocasiones con el auxilio del riego. En condiciones naturales, pueden ser susceptibles a la erosión según el relieve particular en que se presenten; sin embargo, la principal amenaza para este tipo de suelos deriva de las técnicas agrícolas intensivas: compactación por el uso de maquinaria pesada y el uso indiscriminado de agroquímicos.

n Cambisoles 12% (ver región ix).

n Vertisoles 10%. Son suelos que se desarrollan en climas tropicales y subtropicales con una marcada diferencia entre estaciones seca y húmeda. Estas condiciones ambientales favorecen la formación de arcillas que tienen la propiedad de hincharse cuando están húmedas y encogerse al secarse. La superficie del suelo en época de secas presenta grietas que llegan normalmente hasta 50 cm de profundidad. Son suelos casi siempre muy fértiles, aunque con ciertos problemas de manejo agrícola como son dificultad para la labranza, mal drenaje y deficiencia de materia orgánica. Son susceptibles a sufrir acumulación de sales. Como en el caso de los feozems, la maquinaria pesada y el exceso de agroquímicos, pueden llegar a dañarlos.

Otras unidades de menor extensión en esta región son:
n Calcisoles 8% (ver región i).

n Solonchaks 6%. Aunque en términos de superficie pueden llegar a considerarse poco significativos, los solonchaks o suelos salinos son la manifestación de una fuerte degradación de suelos y localmente, pueden representar serios problemas. Esta región es particularmente sensible a sufrir este proceso. Los solonchaks son suelos con una fuerte acumulación de sales solubles que inutilizan el recurso, proceso favorecido por un clima árido o semiárido, aunque no es exclusivo de los mismos. También se puede presentar en zonas con drenaje deficiente y aporte externo de sales, en donde el nivel de agua del suelo queda muy cercano a la superficie y, debido a la evaporación, las sales migran paulatinamente acumulándose en la superficie. El problema de la salinización ha llegado a ser de primera importancia al interior de los distritos de riego. Su rehabilitación es difícil y costosa, se requiere mucha agua de buena calidad y la instalación de drenaje artificial para eliminar las sales del suelo. A veces este problema se agrava, cuando las sales dominantes son de sodio.

n Luvisoles y acrisoles 3% (ver región vii).


Región iv. Norte

Predomina un clima muy árido semicálido a templado. En la franja fronteriza se presenta un régimen intermedio de lluvia, en el resto del área se observa un régimen de lluvias de verano.

Abriéndose hacia las sierras y hacia el sur, el clima cambia a árido y a semiárido con temperaturas que van de semicálidas a templadas. Es la región climática más extensa de la nación, ocupando un 26.5% de su superficie.

Esta región abarca los estados de Chihuahua, Coahuila (parte oeste), Durango, Zacatecas (parte norte), San Luis Potosí y los extremos occidentales de Nuevo León, y Tamaulipas, así como el norte de Aguascalientes, Guanajuato y Querétaro.

Los suelos dominantes en esta región son propios de zonas áridas y ya han sido descritas con anterioridad:

Calcisoles 37% (ver región i), leptosoles 30% (ver región ii).

Otras unidades menos importantes en cuanto a extensión cubierta son: regosoles 13% (ver región i), feozems 10% (ver región iii), cambisoles 4% (ver región ix), solochaks 2% (ver región iii).

n Castañozems 2%. Son suelos muy parecidos a los feozems cuya distribución es muy limitada en nuestro país sugún las fuentes consultadas, por lo que incluimos su breve descripción en esta región. Sustentan vegetación de pradera, son fértiles y poseen un horizonte superficial suave y mullido, así como materia orgánica en abundancia. La diferencia es que se desarrollan bajo climas un poco más secos que los feozems, por lo que pueden presentar pequeñas acumulaciones de carbonatos de calcio en el perfil. Tienen una alta fertilidad potencial, pero la limitante para su aprovechamiento muchas veces es la escasez de agua. Si se introduce riego, debe monitorearse su estado de salinidad. Se usan también para pastoreo extensivo.

n Planosoles, luvisoles y vertisoles 2% (ver regiones x, vii y iii).


Región v. Centro

Ocupa el sur de Zacatecas, de Aguascalientes, de Guanajuato y de Hidalgo; el este de Nayarit. El estado de Jalisco (salvo la costa), y el Distrito Federal. Así como la parte norte de Michoacán, de México, de Tlaxcala y de Puebla. Predomina un clima subhúmedo con variantes, las temperaturas son semicálidas o templadas y el régimen de lluvias en verano. Ocupa 9.7% del territorio nacional.

Los suelos característicos de esta región son feozems 37% (ver región iii), regosoles 16% (ver región i), vertisoles 14% (ver región iii), luvisoles 8% (ver región vii).

n Andosoles 8%. Son suelos formados a partir de cenizas volcánicas; por tanto, se asocian a relieves montañosos. Poseen una capa superficial muy suelta con abundante materia orgánica, muy frecuentemente se presenta una capa endurecida de drenaje deficiente como límite interno (tepetates); por estas circunstancias son muy susceptibles a la erosión. En cuanto a su potencial de aprovechamiento, dado que su distribución no está restringida a un tipo de clima particular encontrándolos tanto en climas templados como tropicales, puede ser muy variable; aunque debe dársele preferencia al uso forestal debido a las limitantes que poseen para su aprovechamiento agrícola: retienen fuertemente ciertos elementos nutritivos, tales como el fósforo y el potasio, son suelos relativamente ácidos y pueden llegar a desarrollar toxicidad por exceso de aluminio. Como se mencionó, las condiciones topográficas en que se ubican restringen el uso de maquinaria. En esta región, los andosoles son especialmente importantes pues se presentan a todo lo largo del eje neovolcánico.

Otros suelos presentes en menor proporción en esta región son cambisoles 4% (ver región ix), calcisoles 4% (ver región i), leptosoles 4% (ver región ii).

n Planosoles 3%. Los planosoles son muy escasos en términos globales en el territorio nacional. Muchas veces se localizan en las proximidades de ríos o estuarios. Para su formación requieren de climas con estaciones alternadas (seca-húmeda) muy marcadas. Poseen una capa impermeable cercana a la superficie del suelo, ocasionando que se inunden durante la estación húmeda; esto hace que la parte superficial inundada presente una descomposición retardada de los materiales orgánicos. Son pobres en nitrógeno, potasio y calcio. Sus usos son muy limitados.

n Castañozems 2 % (ver región iv).


Región vi. Noreste

Incluye los estados de Tamaulipas, de Nuevo León y la franja oriental de Coahuila. El clima varía de semiárido a árido y la temperatura va de cálida a semicálida. El régimen de lluvias es intermedio en la franja fronteriza y de verano en la parte centro y sur. Abarca el 9% de la república mexicana.

Los tipos de suelos más abundantes son:
leptosoles 42% (ver región ii), calcisoles 32% (ver región i),vertisoles 17% (ver región iii).

Otras unidades menos abundantes son castañozems 6% (ver región iv), regosoles 2% (ver región i y feozems 1% (ver región iii)


Región vii. Golfo de México

Abarca el sur de Tamaulipas, las porciones orientales de San Luis Potosí, Querétaro y Oaxaca; el norte de Hidalgo; los estados de Veracruz y Tabasco, así como el norte de Chiapas. El clima predominante es húmedo o subhúmedo con temperaturas que varían de cálidas a semicálidas. El régimen de lluvias puede ser intermedio o de verano. Ocupa el 9% de la superficie de la república.


Los suelos principales son:
n Vertisoles 25 % (ver región iii).

n Gleysoles 13%. Los gleysoles son suelos propios de zonas que permanecen inundadas por periodos prolongados a lo largo del año (pantanos). Los suelos están sometidos, por tanto, a condiciones de aireación muy deficientes (ambiente reductor) que muy pocos cultivos toleran. En ocasiones son drenados artificialmente para poder aprovecharlos. En México su distribución es muy restringida, pero localmente pueden llegar a ser importantes. Los gleysoles son muy susceptibles a la contaminación debido al estrecho contacto que guardan con agua que no tiene posibilidades de drenar. Desgraciadamente, coinciden (en esta región sobre todo) con zonas de explotación petrolera que los impactan fuertemente.

n Acrisoles 11%. Son suelos similares a los luvisoles (presentan horizonte b), pero los efectos del agua de drenaje son más drásticos. Muchas veces exhiben colores rojizos, que son indicadores de un drenaje muy eficiente y condiciones de buena aireación (ambiente oxidante). Son suelos en donde la alta acidez restringe el tipo de cultivos que prosperarían en tales condiciones. Poseen, además, un reserva de nutrimentos relativamente baja y el horizonte b es susceptible de endurecerse, evitando la penetración de raíces. Se les califica de moderada tendencia a la erosión. Son suelos que han estado sometidos a prácticas agrícolas tradicionales, tales como la roza-tumba-quema que, debido a presiones demográficas, ha ido perdiendo su carácter de sustentabilidad. Suelen utilizarse para la producción de cultivos como el cacao, la piña y el café. También se ocupan para pastizales artificiales en la producción ganadera.

n Luvisoles 10%. Los luvisoles son suelos propios de climas húmedos pero que presentan una estación de secas. Bajo climas tropicales se forman en materiales de reciente depositación. El suelo está dotado de un exceso de agua que fluye a través del mismo en forma de drenaje. Esta agua de drenaje arrastra minerales acillosos y complejos organo-minerales que paulatinamente se van acumulando a cierta profundidad del suelo (horizonte b). A pesar del exceso de drenaje poseen una reserva de nutrimentos relativamente alta (aunque la reserva no es tan alta como en los feozems, que también poseen horizonte b). Naturalmente presentan vegetación de bosque o de selva y son altamente susceptibles a la erosión. Pueden ser usados para la producción agrícola adoptando técnicas que minimicen los riesgos de erosión.

Cambisoles 11% (ver región ix), leptosoles 11% (ver región ii), regosoles 7% (ver región i), feozems 5% (ver región iii).

n Nitosoles 3%. Esta unidad sólo se encuentra representada en esta región. Son suelos propios de climas tropicales con una estación de secas definida. Presentan fuertes acumulaciones de arcillas (horizonte b), el material a partir del cual se forman es de reacción básica. Poseen altas concentraciones de óxidos de hierro (coloraciones rojizas que denotan un ambiente oxidante). Suelen utilizarse para el cultivo del cacao y café, sin necesidad de recurrir a demasiados insumos.

Andosoles 2% (ver región v), solonchaks 2% (ver región iii).


Región viii Balsas-Valle de Oaxaca

Observa un clima que va de semiárido a subhúmedo con temperaturas cálidas, el régimen de lluvias es de verano. Incluye el sur de Jalisco, del estado de México y de Hidalgo; la franja central de Michoacán; los estados de Morelos, Puebla y Guerrero (salvo la costa) y la franja central de Oaxaca. Comprende el 7.5% del territorio nacional.

Los suelos que ocupan mayor superficie en esta región son: regosoles 32% (ver región i), leptosoles 21% (ver región ii), cambisoles 13% (ver región iv), luvisoles 9% (ver región vii).

Otras unidades menos extendidas son andosoles 7% (ver región v), feozems 7% (ver región iii), acrisoles 6% (ver región vii), vertisoles 4% (ver región iii), calcisoles 1% (ver región i).


Región ix. Pacífico sur

Ocupa el estado de Colima y las costas de Jalisco, de Michoacán, de Guerrero y de Oaxaca. El clima es subhúmedo y las temperaturas pueden ser cálidas, semicálidas o templadas (en las tierras altas). El régimen de lluvias es de verano. Abarca 4.2% de la superficie de México.

Los suelos más comunes son:

Regosoles 57% (ver región i).

nCambisoles 28%. Los cambisoles son suelos que exhiben un grado mínimo de desarrollo, apenas es apreciable una capa de acumulación de materiales finos (horizonte b incipiente), son comunes en zonas templadas, aunque en climas tropicales pueden asociarse con materiales de reciente depositación o a fuertes pendientes. Tienen buen potencial agrícola, aunque las limitaciones principales son su poca profundidad y el exceso de piedras superficiales. En zonas tropicales pueden tener baja reserva de nutrimentos, pero no tanta como los acrisoles.

Otras unidades presentes en menor proporción son feozems 5% (ver región iii), leptosoles 5% (ver región ii), luvisoles, andosoles y vertisoles 5% (ver regiones vii, v y iii).


Región x. Sureste

La integran la parte sur de Chiapas y el extremo oriental de Oaxaca. El clima es húmedo graduando a subhúmedo en las tierras altas, con temperaturas que pueden ser cálidas, semicálidas o templadas. El régimen de lluvias es en verano. Corresponde al 2.9% del la superficie del país.

Los suelos que ocupan áreas más extensas son regosoles 29% (ver región i), leptosoles 21% (ver región ii), luvisoles 18% (ver región vii).

Otros tipos de suelo de menor representación en esta región son cambisoles 11% (ver región ix), acrisoles 7% (ver región vii), vertisoles 7% (ver región iii), solonchaks 4% (ver región iii), planosoles y andosoles 3% (ver región v).


Región xi. Península de Yucatán

Abarca los estados de Campeche, Yucatán y Quintana Roo. El clima es subhúmedo con temperaturas cálidas. El régimen pluvial es de verano en la porción occidental de la península, en tanto que para la porción oriental el régimen de lluvias es intermedio. Ocupa el 6.7 % del territorio nacional.

Hay tan sólo una unidad de suelos que ocupa casi toda el área referida:

· Leptosoles 75% (ver región ii). Esta región está dominada por material calcáreo; de manera que los leptosoles (antes rendzinas) que se presentan aquí son muy particulares. Se trata de suelos someros y pedregosos, pero con una capa superficial muy oscura y rica en materia orgánica con buena reserva de nutrimentos, lo que hace de ellos un recurso con mayor potencial de aprovechamiento agrícola que otros leptosoles.

Otras unidades de distribución más limitada son luvisoles 8% (ver región vii), vertisoles 6% (ver región iii), regosoles 5% (ver región i), solonchaks 3% (ver región iii), gleysoles más acrisoles 3% (ver región vii).

Conclusiones

Como se puede apreciar en la tabla 1, los suelos de más amplia distribución nacional (65%), corresponden a suelos someros con poco desarrollo (leptosoles, regosoles y calcisoles), lo que dificulta su aprovechamiento agrícola.

· Los suelos fértiles y más explotados (feozems, verisoles, cambisoles y luvisoles) ocupan 26% del territorio nacional y las presiones a las que se les somete, debido a una explotación agrícola intensiva, representan un riesgo para su potencial productivo.

· Las regiones que exhiben una mayor diversidad de suelos son la región centro y la del Golfo de México. Ambas regiones están sujetas a altas densidades de población, lo que promueve múltiples presiones sobre el recurso. Entre ellas destacan: la demanda de terrenos para construcción, vías de comunicación y uso industrial, así como para disposición de residuos, tanto municipales como industriales.

Otras actividades productivas que representan un riesgo para el suelo son:

a) Minería: especialmente por la extensa superficie que afecta y porque los residuos generados sepultan grandes superficies de suelo. Sin embargo, no suelen coincidir con áreas agrícolas muy productivas (región norte y áreas montañosas al interior de otras regiones).

b) Producción petrolera: genera gran cantidad de sustancias tóxicas que frecuentemente se ven sujetas a derrames o escapes, en este caso coinciden con suelos que poseen baja capacidad amortiguadora para este tipo de impactos (región Golfo de México).


c) Riego: la salinidad, producida como efecto secundario, esta afectando
amplias zonas productivas (región pacífico central y región noreste).


Figura 1 Esquema simplificado de los procesos formadores del suelo.Tabla 1. Unidades de suelo y extensión aproximada (%) que ocupan, en el país (negritas) como por región climática.



Región climática
sup. nacional por
Suelos

i

ii

iii

iv

v

vi

vii

viii

ix

x

xi
unidad de
suelo (%)
Leptosol
10
0.2
23
3.2
14
1.2
30
8
4
0.4
42
3.7
11
1
21
1.6
5
0.2
21
0.6
75
5

25.1
Regosol
49
1
39
5.4
33
2.7
13
3.5
16
1.6
2
0.2
7
0.6
32
2.4
57
2.4
29
0.9
5
0.3

21
Calcisol
34
0.7
24
3.5
8
0.6
37
9.8
4
0.4
32
2.9
-
1
0.1
-
-
-

18
Solonchak
7
0.1
2
0.3
6
0.5
2
0.6
-
-
2
0.2
-
-
4
0.1
3
0.2

2
Cambisol
-
2
0.3
12
1
4
1
4
0.4
-
11
1
13
1
28
1.2
11
0.3
-

6.2
Castañozm
-
-
-
2
0.6
2
0.2
6
0.5
-
-
-
-
-

1.3
Vertisol
-
3
0.4
10
0.8
*
14
1.4
17
1.6
25
2.3
4
0.3
-
7
0.2
6
0.4

7.4
Feozem
-
5
0.7
14
1.2
10
2.6
37
3.6
1
0.1
5
0.4
7
0.5
5
0.2
-
-

9.3
Andosol
-
-
-
-
8
0.7
-
2
0.2
7
0.5
*
*
-

1.6
Luvisol
-
2
0.2
*
*
8
0.7
-
10
1
9
0.6
*
18
0.5
8
0.5

4
Acrisol
-
-
*
-
-
-
11
1
6
0.4
*
7
0.2
*

2
Gleysol
-
-
-
-
-
-
13
1.3
-
-
-
*

1.3
Nitosol
-
-
-
-
-
-
3
0.3
-
-
-
-

0.3
Planosol
-
-
-
*
3
0.3
-
-
-
-
*
-

0.5
superficie nacional por región (%)

2

14

8

26.5

9.7

9

9.3

7.4

4.2

2.9

6.7

100
- no representado en la unidad climática.
* presente en una pequeña proporción.


Figura 2 Regiones climáticas nacionales (Instituto de Geografía, 1991).

Bibliografía

Los fundamentos teóricos se desarrollaron con base en el documento: Arnold R.W., I.S. Szabolcs y V.O. Targulian. Global soil change. Institute for Applied System Analysis. Luxemburgo, Austria, 1990.

Para la descripción de los suelos se recurrió al isss, isric y fao. Wold reference base for soil resources. Wageningen-Roma, 1994.

Para la distribución en relación a las regiones climáticas y el cálculo de superficies se empleó: Instituto de Geografía. Atlas nacional de México. unam. México, df, 1991. Carta iv.7.1 unidades taxonómicas de suelos y iv.4.10, climas.

Instituto de Geología. Primer simposio nacional de degradación de suelos. Memorias. unam. México, 1990.

Buckman, H. y N. Brady. Naturaleza y propiedades de los suelos. uthea. México, 1991.

Colinvaux, J. Introducción a la ecología. Ed. Limusa. México, 1980.



Acerca de las autoras

Irene Sommers Cervantes es licenciada en Biología de la Facultad de Ciencias de la unam. Terminó la maestría en Ciencias (Biología) en la misma facultad. Tiene especialización en Estadística Aplicada, iiimas, unam. En 1989 tomó el curso de especialización en Ordenamiento Integrado de Territorios, en Francia-unesco. Su experiencia profesional es amplia, ha estado participado como docente en el Laboratorio de Suelos de la Facultad de Ciencias, departamento de Biología. unam. En Suelos. departamento de Ingeniería Agrícola, fes-Cuautitlán, unam. y en la elaboración de guiones para televisión educativa, nivel secundaria, utec., sep.También ha sido técnica académica del Instituto de Geología en el departamento de Edafología, unam

Desde 1990 es técnica académica del Instituto de Geografía en el laboratorio de Análisis Físicos y Químicos del Ambiente también de la unam. Ha participado en varios proyectos: Ecología del suelo en la selva tropical húmeda, en colaboración con la Facultad de Ciencias. Evaluación de las afectaciones al ambiente relacionadas con las actividades del consorcio minero Benito Juárez-Peña Colorada, SA de CV, Atlas de información geográfica para la identificación de zonas capaces de alojar instalaciones para el confinamiento de residuos peligrosos. lafqa; igg; ine-Semarnap, Banco Mundial. (Coordinación del área del medio natural). En la instalación de un laboratorio de residuos peligrosos, unam-gtz., lafqa, igg. Así como colaboradora en el proyecto de Química del arsénico en jales mineros. lafqa; igg., unam -Camimex-Conacyt-nsf-Universidad de Maryland. Su producción más recientes Gutiérrez-Ruiz, M.E., Siebe, Ch. e Sommer, I. "Effects of land application of waste water from Mexico city on soil fertility and heavy metal accumulation: a bibliographical review". Environment Review 3:318-330. 1995. **
Corresponsable del estudio edafológico. “Estudio ambiental de la laguna de estabilización del ingenio Plan de San Luis” (1995) lafqa, igg, unam.


Silke Cram Heydrich realizó la licenciatura en Biología en la Facultad de Ciencias de la unam. Su posgrado lo terminó en 1991 y en 1995 acabó el doctorado en la Universidad Agrícola de Hohenheim, Stuttgart, Alemania. Su experiencia profesional como técnica se ha desarrollado en el Laboratorio de suelos del Institut für Bodenkunde und Standortslehre, Universidad Hohenheim, Stuttgart, Alemania; y en el laboratorio de Análisis físicos y químicos del Ambiente en el Instituto de Geografía, unam, México, df.

También es Investigadora asociada c del Instituto de Geografía de la unam. Su línea de investigación ha sido la degradación del suelo y el comportamiento de contaminantes en el suelo. Su producción científica más reciente es -Gutiérrez Ruiz, M.E., S. Cram Heydrich, F. Casanova del Angel, y S. Riva-Palacio Chiang. Manejo integral de residuos industriales mezclados con domésticos. Logiciels. México, df, 1994. 134 pp.
Flores, V. L., R.M, Gutiérrez, S. O, Reyes, S. Cram, y R.A. Baeza. Speciation of Cr (VI) in soil extracts by polarographic methods. Intern. J. Environ. Anal. Chem. 61 : 177-187. 1995.
Cram, S., R.W. Fischer, B.S. Castillo, Gutiérrez, R.M. y V.L. Flores. Determination of Cr (vi) by differential pulse polarography - Influence of pH and organic matter content on Cr (vi) reduction. Proceedings of the Third international conference on the biogeochemistry of trace elements (en prensa).
Ha participado en varios informes técnicos como el Atlas de información geográfica para la identificación de zonas capaces de alojar instalaciones de confinamiento de residuos peligrosos en el estado de Tamaulipas. ine, Programa fronterizo-Banco Mundial. Instituto de Geografia unam. 1995-1996. Monitoreo edafoecológico de áreas influidas por actividades de Pemex en el estado de Tabasco. imp, unam, Batelle, Pemex. 1997.
También ha impartido cursos en Geomorfología y Suelos. En el posgrado de Ciencias de la Tierra, y en el diplomado en Sistemas de control de residuos sólidos y peligrosos. Sesión: Técnicas de aplicación de desechos al suelo. Palacio de Minería, división de Educación Continua, Facultad de Ingeniería, amcrespac.
Química de suelos II. Posgrado de la Facultad de Ciencias.
Tanto Irene como Silke son, además de brillantes científicas, dos solidarias mujeres comprometidas con los problemas sociales de nuestro país.


Qué podemos hacer

· Siembra árboles en todos los lugares que puedas y te dejen.

· Cuando construyas tu casa adecua la arquitectura al terreno, respetando el arbolado.

· Exijamos a nuestros diputados y senadores leyes que regulen la ganadería extensiva y los monocultivos en terrenos inclinados de las zonas montañosas.

· Produce abono orgánico.


· No tires a la basura las hojas caídas de los árboles, mételas a bolsas o costales y véndelas, regalas o utilízalas de abono y formador de suelo.

· Construye presas de gavión o zanjas de infiltración para retener el agua en la montaña o laderas.


· En terrenos con mucha pendiente, construye terrazas, después y antes de sembrar construye barreras vivas, con vegetación o barreras muertas con troncos de árboles y piedras para retener el suelo y prevenir que se deslave. Estas barreras permitirán el paso del agua pero no de la tierra.

· No quemes la montaña, pues dejas al suelo sin su piel y entonces es atacado por el frío de la noche, los rayos del sol, el viento, y la lluvia.


· Cuando el suelo este muy duro, con el azadón o con arado afloja el suelo y quiebra los terrones grandes.

· No mates a los mayates, la gallina ciega, las lombrices, las hormigas pues ayudan a aflojar el suelo y, de esta forma las raíces de las plantas respiran, se alimentan y se reproducen mejor.


Para saber más

Chiras, D. Environmental Science. The Benjamin Cummings Pub. Co. Inc. Estados Unidos, 1985.

Fitzpatrick, E.A. Suelos. Su formación, clasificación y distribución. cecsa. México, 1980.

Jenny, H. Soil resources. Ed. Spriger Verlag. Alemania, 1986.Nebel, B. and R. Wright. Environmental science. Prentice Hall. Estados Unidos, 1994. Capítulo ix.

Ortiz S., C. Los suelos agrícolas de México. En Primera reunión nacional sobre manejo de suelos arcillosos y su implicación en la agricultura. Departamento de Suelos, uach. México, 1985.

Parker, S. (editor). Encyclopaedia of environmental science. Mc Graw-Hill. Estados Unidos, 1980.

Sánchez, P.A. Suelos del trópico: características y manejo. iica. San José, Costa Rica, 1981.
Maderas del Pueblo del Sureste, ac. Manual de conservación de suelos y agua. Las medidas mecánicas. Chimalapas México, 1994.

Mostafa Tolba K. Desertificación: una cosecha de polvo, Inforpalc. pnuma. 1984.

Richards, A. Diagnóstico y rehabilitación de los suelos salinos y sódicos. Limusa, México, 1985. p.168

Molina, Daniel Biorremediación de suelos, itesm Calidad ambiental. núm.1, Monterrey, México,1994. pp5-8

García, Maite. Evaluación y recuperación de suelo contaminado por hidrocarburos, Teorema. México df.1995. p21

Toledo, V M. La guerra de las reses: los impactos ecológicos de la ganadería bovina en México. En Leff, E. Medio ambiente y desarrollo en México. Siglo xxi.

Con quién y a dónde acudir

u Instituto de Geografía.
cu. Circuito exterior, cp 04510 México, df.
Tels. 622 45 35 622 43 42

uInstituto de Geología
cu Circuito de la investigación científica, cp 04510, Coyoacán, México, df
Tel. 622 42 24 Fax 550 66 44

u Instituto de Ecología unam
cu. Circuito exterior, cp 04510 México df.
Tel.550 52 15 ext.2480

uPemex
Av. Marina Nacional 329, cp 11300 México, df.

uMaderas del Pueblo
División del Norte 1238-1, col. Letrán Valle, cp 3650 México,df.
Tel. 605 52 42 fax. 605 52 81

usarh
Dirección General de Normatividad Forestal
Progreso 5-Planta baja, col. Del Carmen Coyoacán cp 04100 México, df.
Tels. 554 56 26 554 06 25

uPermacultura
Juan Manuel Madrigal
Manuel Pérez Coronado 430, col. La Magdalena, cp 60080 Uruapan, Michoacán.
Tel/fax (01452) 412 43 (01452) 498 55

uProfesionistas en Geo-Control sa.de cv.
Watteau núm.6, esquina Holbein, col.Mixcoac, cp 03910 México, df.
Tels. 611 94 26 611 76 26 61194 26 fax 611 43 11

u Laboratorios Analíticos itesm
Análisis de Suelos
Av. Eugenio Garza Sada núm.2501 Sur, col. Tecnológico en Monterrey, N.L.
Edificio cedes, sotano 2.
Tels. 328 40 32 328 4033

u Ingeniería de Recursos del aire, agua y suelo, s de rl. de cv.
Glorieta Parque San Andrés 20, cp 04040 México, df.
Tel.689 06 67 fax.544 38 13

u Global
Restauración de suelos
Angel Trias 397, col. Juan Escutia 5º sección, cp 09100 México, df.
Tels. 745 92 32 fax 745 75 70

Para la discusión y el análisis

l Por sus características topográficas y climáticas, México es un país con reducido potencial para la agricultura. El área agrícola de temporal y de plantaciones tropicales se localiza predominantemente en los estados de Veracruz, Chiapas, Guerrero. ¿Cómo te explicas que el gobierno permita que esos suelos se utilicen para la ganadería extensiva, en lugar de producir alimentos más accesibles para el pueblo mexicano?

l Desde 1966 hasta 1976 el crecimiento agrícola fue de apenas 0.8% anual, inferior en 2.5% al crecimiento demográfico. ¿Sabes cuántas toneladas de granos tenemos que importar actualmente?

l En las últimas décadas, las políticas para promover la producción del campo se han caracterizado por ignorar la heterogeneidad ambiental del país, tratándose de implantar modelos tecnológicos inapropiados para las distintas condiciones ecológicas. ¿Tú qué harías para solucionar este problema?

l ¿Qué efectos tendrán los agroquímicos sobre los suelos?

l Los sistemas tradicionales de México son eficientes energéticamente. En los sistemas de milpa, por cada caloría invertida se extraen 12, mientras que en los estados Unidos se extraen 2.7 y3 kilocalorías. (Pimentel, 1979) ¿Por qué, entonces, siempre nos ponen de ejemplo a los Estados Unidos?

l Se calcula que anualmente se pierden en el mundo 22,500 millones de toneladas de suelo, de las cuales entre cinco y siete millones de hectáreas son tierras cultivables. Esto significa que en los últimos veinte años del siglo xx se perderán entre cien y ciento cuarenta millones de hectáreas y sólo el 11% de la superficie de la tierra es apta para la agricultura.

l Desde hace muchos años, está claro que la lucha contra la degradación de los suelos debe ser una prioridad, sin embargo la aplicación de modelos concretos han fracasado o van experimentando muy lentamente. Si esto es cierto, ¿por qué no se aceleran los ordenamientos ecológicos del territorio que ayudarían mucho para controlar la erosión?

l Cómo considerarías tú a el suelo: como un recurso no renovable o como un recurso renovable


Recuadro con pantalla
La conservación de suelos en México

José Manuel Maass, El Pulso de la Biosfera Revista Ciencias

La erosión hídrica, es decir el movimiento del suelo por efecto del escurrimiento del agua, es un proceso natural que se lleva a cabo prácticamente en todas las regiones del mundo.En los ecosistemas sin perturbar, los procesos formadores del suelo compensan las pérdidas producidas por la erosión hídrica, de tal forma que la cantidad de suelo disponible se mantiene relativamente constante en el tiempo. Los procesos de erosión hídrica se aceleran cuando el ecosistema es perturbado por causas naturales como ciclones, incendios, etcétera, o por actividades humanas. Frecuentemente, la erosión acelerada no puede ser compensada por los lentos procesos de formación de suelo, lo que causa un empobrecimiento paulatino del ecosistema. Las tasas de erosión hídrica suelen ser mayores en zonas tropicales que en zonas templadas, ya que poseen ecosistemas altamente vulnerables al proceso erosivo y, además, están sujetas a transformaciones agropecuarias y forestales más drásticas.

En nuestro país, la erosión hídrica es uno de los problemas ambientales más serios. En una evaluación sobre el problema de la erosión realizada en 1945, se estimo que para entonces México sufría problemas de erosión acelerada en el 45% de su territorio. Par la década de los setenta, el 80% del país sufría problemas de erosión y se calcula que en la actualidad es un 86% la superficie afectada.

Las altas tasas de erosión reportadas en México son, en gran medida, resultado del cultivo intensivo de maíz y de la ganadería extensiva en zonas montañosas bajo condiciones de manejo agropecuario inadecuado. Es importante resaltar que los problemas de erosión no sólo se restringen a una pérdida de productividad en los ecosistemas afectados; también atraen consigo problemas de azolve de presas, contaminación de ríos y lagos, inundaciones, reducción de acuíferos y, en última instancia, inestabilidad económica y social.

La solución del problema de la erosión en México no es tarea fácil. Aunque la opción de cambiar el uso del suelo no está siempre abierta, ya que se requiere de un cambio político, social y económico a nivel nacional, sí se pueden buscar técnicas de control de la erosión a nivel regional. Un ejemplo es el trabajo que investigadores y alumnos del Centro de Ecología, realizamos en la costa de Jalisco. En esta región montañosa, cientos de hectáreas de selva tropical estacional son desmontadas anualmente con fines agropecuarios. Se calcula que las pérdidas de suelo en esta área pueden llegar a ser de hasta 130 toneladas por hectárea por año; esto es, la desaparición de un centímetro de suelo en un año.

En este proyecto se evaluaron posibles técnicas alternativas de manejo agrícola que fuesen simples, sin costo económico, que cambiaran muy poco la manera como tradicionalmente se cultiva el pasto y el maíz y que representaran una reducción a los problemas de erosión. Se propusieron la utilización de hojarasca de la selva como cobertura protectora del suelo en campos de maíz, la utilización de franjas de pasto como estabilizadoras de suelo. La utilización de hojarasca resultó ser una opción viable al reducir la erosión hasta en 90%, aumentando la productividad del maíz en 30% . Asimismo, se obtuvo que cultivos de pasto de Guinea son menos propensos a la pérdida de suelo por erosión que los de cultivo de pasto buffel.

Actualmente, las investigaciones están encaminadas principalmente a desarrollar formas de evaluación principalmente a desarrollar formas de evaluación cuantitativas de la erosión a escalas mayores, así a seguir generando técnicas para su control. El desarrollo de estas técnicas para las condiciones particulares de una región es de suma importancia. El conocimiento y entendimiento de la erosión del suelo y su control son aplicables en cualquier parte del mundo, sin embargo, la transferencia de técnicas específicas de conservación de un país a otro, o de una región a otra, debe hacerse con mucho cuidado.

Por último, es necesario subrayar que la conservación de suelos no se debe abordar sólo con un enfoque agrícola, sino ecológico, económico y social. El suelo es parte de los recursos naturales no renovables de un país, del cual dependen la mayoría de sus recursos renovables. El manejo integral de los recursos es una tarea indispensable si se quiere hacer un uso óptimo y sustentable de los mismos.
http://www.union.org.mx/guia/tesorosdelplaneta/Suelos.htm